Y 2023, por fin, se acaba para el Valencia. El peor año de nuestras vidas, el más duro, el más ingrato, el más largo, el más difícil... Los 365 días con menos victorias pero, de alguna manera, todas con una importancia y una simbología que las va a hacer especiales. Porque hasta los empates han pasado a la historia, como aquel contra el Espanyol en Mestalla o el del Betis en la última jornada. Un año plagado de niños, de malas noticias, de cuestas interminables.