Para olvidar. Hay segundos que pueden cambiar de raíz la dinámica de una confrontación. Y también hay segundos que conllevan una eternidad aunque los términos asociados presenten una clara contradicción. El partido entre el Villarreal y el Levante quedó suspendido en el tiempo en el último segundo. Dos sensaciones notablemente alejadas entre sí, una emoción entre la fatalidad y la ilusión, se apoderó de la totalidad del coliseo de El Madrigal.