Insultar a Thierry Rendall en el Valencia es una "vieja costumbre". Despreciable, mezquina y lamentable, pero costumbre al fin y al cabo. Aquí hay que empezar siempre por lo mismo: el Valencia jamás debió pagar 12 millones por él cuando lo hizo, porque no los valía, y que Jorge Mendes fuera el intermediario, que no el agente, fue un error mayor aún.