El Valencia y el valencianismo tienen el derecho, y hasta la obligación, de soñar un poco, aunque sea despiertos. Y no me ciño al resultado del partido del Málaga, porque al final es quedarte con lo último que pasa, y eso no suma. Hablo de un aspecto global, generalizado. Respirar optimismo llama al buen rollo, llámalo karma o como quieras, pero lo cierto es que si te proyectas en verde, tu vida saldrá en verde, antes o después. No, no soy "la hierbas" de La Que Se Avecina, sólo un valencianista que anda harto de pasarlo mal con su equipo durante años.