El partido de Vallecas ha traído cola por lo ocurrido en el terreno de juego y también por lo que se vio en la agitada grada del estadio madrileño, los aficionados del Rayo recibieron a Marcelino de manera muy desagradable y crearon un ambiente muy hostil. No fue una buena tarde para el entrenador del Valencia y su cara reflejaba en rueda de prensa la tensión y el cabreo de un día que no fue fácil para él.