“Las competiciones deportivas en las que se espere una alta presencia de público proveniente de zonas de riesgo, se celebrarán a puerta cerrada”, decía el ministro de sanidad, Salvador Illa. O lo que es lo mismo, el Valencia - Atalanta de la vuelta de los octavos de final de la Champions League se va a jugar con Mestalla vacío, sin público. La medida es, cuanto menos, discutible.