Javier Aguirre prepara el próximo partido contra el equipo castellonense con un cambio táctico: un sistema 4-1-4-1 que refuerza el centro del campo. La medida responde a una realidad incómoda en el Valencia: la sequía goleadora de sus delanteros.
Tras dos empates consecutivos y una portería a cero frente al Athletic Club, el técnico mexicano busca equilibrio. Pero el problema no está atrás.
La crisis ofensiva que persigue al Valencia
Danjuma lleva más de un año sin anotar. Hugo Duro no ha marcado en lo que va de temporada. Y Sadiq está lesionado. La batería de delanteros del Valencia CF presenta un panorama desolador que ningún sistema defensivo puede compensar.
Aguirre lo sabe. Por eso el 4-1-4-1 no es solo un blindaje; es también una apuesta por generar más ocasiones desde el medio. Ampliar la base de creación para que alguien, en algún momento, logre romper la sequía.
El partido contra un rival que no regala nada es el escenario perfecto (o el peor) para estrenar la fórmula. Sin marcar, el Valencia CF no gana partidos. Empatar, aquí, es insuficiente.
Foulquier y Copete, de vuelta al grupo
Dimitri Foulquier y Copete se han entrenado con normalidad tras sus ausencias recientes. El lateral francés no estuvo en la convocatoria contra el Athletic por un descarte técnico confirmado por el propio Aguirre, no por lesión.
Su disponibilidad refuerza las opciones defensivas del técnico. En un 4-1-4-1, los laterales ganan protagonismo. Foulquier, recuperado, es una pieza importante en el esquema.
El partido como termómetro
El conjunto rival es directo, vecino, con ambiciones europeas. El Valencia CF llega sin victorias en dos jornadas. Aguirre necesita un resultado que no sea tablas.
El 4-1-4-1 es la respuesta táctica. Pero la respuesta real solo la darán quienes logren meter la pelota en la red. Y en eso, el Valencia CF está en números rojos.
El próximo choque será revelador: si el cambio de sistema genera ocasiones o si la crisis ofensiva es más profunda de lo que parece.