El Valencia CF cumple este miércoles un hito que duele: 2.374 días sin competición europea. La cifra supera el anterior récord negativo de la historia del club, establecido entre 1983 y 1989, un período que incluyó el descenso a Segunda División. Ahora, la sequía continental alcanza dimensiones históricas sin necesidad de descensos.
Siete temporadas consecutivas fuera de Europa. Esa es la realidad que vive el conjunto che desde hace más de dos años. El último partido en competición continental fue el 10 de marzo de 2020 en Mestalla, cuando el Atalanta eliminó al Valencia en octavos de final de la Liga de Campeones. Desde entonces, silencio europeo.
Del dominio continental al olvido
El contraste histórico es brutal. En las 16 temporadas previas a la llegada de Peter Lim como máximo accionista, el Valencia se clasificó para competiciones europeas en prácticamente todas ellas. El club era una potencia continental que ganaba títulos y competía con regularidad en la élite.
Con Lim en el banquillo de mandos (12 temporadas hasta ahora), la realidad cambió. En nueve de esas doce campañas, el Valencia ha quedado fuera de Europa. Solo tres temporadas ha logrado estar en la competición continental. Un dato que resume la caída institucional.
Ahí es nada: de ser un club que respiraba Europa a uno que la extraña. Y ojo porque el Valencia ganó la Copa del Rey en 2019, cuando aún tenía opciones de estar en la élite continental. Fue el último título del club en la era Lim.
Un palmarés europeo que pesa
El Valencia CF es uno de los catorce clubes que han conquistado al menos siete títulos continentales. Esa historia de gloria contrasta con la realidad presente: un equipo que lucha por entrar en Europa, no por ganarla.
La sequía actual no es solo un número. Es la evidencia de una gestión fallida, de decisiones deportivas cuestionadas, de un proyecto que no ha funcionado. Mientras otros equipos españoles compiten en Champions y Europa League, el Valencia mira desde la distancia.
Qué queda por delante
El Valencia necesita romper esta dinámica. Cada temporada que pasa sin Europa es una herida más en la credibilidad del proyecto. Los aficionados ches saben que su equipo tiene historia, potencial y capacidad para volver a competir en el viejo continente.
Pero para ello, la estructura del club debe cambiar. Los números no mienten: con Lim, el Valencia ha estado fuera de Europa más veces de las que ha estado dentro. Y eso, en un club de la magnitud del Valencia CF, es inaceptable. Queda por ver si la próxima temporada trae cambios reales o si la sequía se alarga aún más.