El Valencia CF abre este sábado a las 19:30 horas la temporada 2026/27 de LaLiga recibiendo al Celta de Vigo en Mestalla. La cita marca el debut de Carlos Corberán en el banquillo con un objetivo claro: blindar una defensa que se convirtió en el talón de Aquiles hace apenas unos meses.
El agujero defensivo que duele
Los números no mienten. El Valencia encajó 55 goles en los 38 partidos de LaLiga de la pasada campaña, una cifra que resume buena parte del fracaso blanquinegro. Desde que García Toral abandonara el proyecto, ningún técnico ha logrado mantener esa fragilidad por debajo de los 40 tantos en una temporada completa. Francamente, parece una asignatura pendiente de urgente resolución.
Y es que la historia reciente del club no es precisamente tranquilizadora. Hace apenas dos años, con alineaciones distintas y estrategias diferentes, el Valencia tocó esa solidez defensiva. En 2017/18 y 2018/19, cuando el equipo cerró cuarto, encajó 38 y 35 goles respectivamente. Aquello parecía distante ahora.
Corberán plantea el cambio táctico
El nuevo entrenador no ha llegado con las manos vacías. Trae consigo una idea clara: cinco defensas en el campo, con tres centrales y dos carrileros que proporcionen cobertura lateral. Un esquema que busca romper con la vulnerabilidad crónica de las últimas campañas y ofrecer una base más sólida desde la que construir.
Ojo porque este cambio de sistema no es un capricho. Responde a un diagnóstico profundo del problema: el Valencia necesita estabilidad defensiva para poder aspirar a cotas europeas. Sin ella, las ambiciones se quedan en papel mojado, por mucho talento ofensivo que atesore la plantilla.
Mestalla como punto de partida
Comenzar en casa contra el Celta ofrece una oportunidad. Los gallegos llegan sin ser un rival de los grandes, lo que permite al Valencia poner en práctica el nuevo esquema sin presiones extremas. Si Corberán logra que su equipo salga reforzado defensivamente de esta primera prueba, habrá sentado un precedente importante para lo que viene.
El debut liguero de una nueva era siempre carga con expectativas. En el caso valencianista, la exigencia es todavía mayor: demostrar que esta vez, con nuevas ideas y nuevo entrenador, la defensa deja de ser un problema. Ojo al partido de este sábado.