Marc Santos debutó en LaLiga EA Sports el fin de semana del 15 y 16 de agosto de 2026 con apenas 15 años. El lateral nacido en Massanassa se convierte en uno de los jugadores más jóvenes en pisar el terreno de juego en Primera División con la camiseta del Levante UD, un hito que genera una responsabilidad inmensa en la estructura del club.
La responsabilidad de un debut histórico
Joaqui Navarro, director de la cantera del Levante UD, fue claro sobre el peso de esta decisión: "Es una responsabilidad muy grande hacer debutar con 15 años a un jugador en Primera División". La gestión de expectativas tras un debut tan temprano se convierte en un reto tanto deportivo como emocional para el jugador y su entorno.
Santos llegó a la cantera levantinista en categoría prebenjamín y ha progresado hasta conquistar un lugar en la primera plantilla. Cumplirá 16 años el 1 de noviembre de 2026, lo que subraya la precocidad de su trayectoria en el club de Orriols.
La confianza de Luís Castro
El entrenador del Levante UD, Luís Castro, no deja lugar a dudas sobre la consideración del lateral: "Marc Santos es jugador de la primera plantilla, punto. Lo ha conquistado". Una declaración que refleja la seguridad del técnico en las capacidades del joven canterano, más allá de su edad.
Aunque Santos no dispone de ficha del primer equipo (lo que le permite jugar en categorías inferiores si es necesario), Castro lo trata como un efectivo más del grupo. Eso es nada, tratándose de un futbolista que aún tiene años de desarrollo por delante.
Contexto de una cantera en ebullición
El Levante UD refuerza su apuesta por los jóvenes talentos. Este verano, el club traspasó al Real Madrid a Carlos Espí, otro canterano de 20 años, por 25 millones de euros. La venta del extremo abre oportunidades para que perfiles como Santos ganen protagonismo en la primera plantilla.
El reto ahora es que el lateral de Massanassa mantenga la regularidad y continúe progresando sin que la presión mediática o las expectativas trunchen su desarrollo natural como futbolista. Joaqui Navarro y su equipo técnico tendrán que equilibrar la ilusión con la paciencia que requiere un proyecto a largo plazo.