Cristina Ouviña cerró su etapa en el Valencia Basket el lunes 13 de julio en las instalaciones del Roig Arena. La base se despidió tras seis temporadas plagadas de éxitos, dejando un legado de once títulos con la camiseta taronja.
Una carrera de 207 partidos
La jugadora disputó un total de 207 encuentros vistiendo la camiseta del Valencia Basket, posicionándose como la cuarta jugadora con más partidos en la historia del club. El acto de despedida fue íntimo, marcado por el reconocimiento del trabajo realizado durante estos años de entrega.
El club le entregó un mosaico de recuerdo y una camiseta con el número 207, cifra que resume su compromiso. Cada partido representaba un esfuerzo más en la construcción de un proyecto ganador que ha dejado huella en el baloncesto femenino valenciano.
El reconocimiento de sus compañeras
Las voces internas del equipo reflejaron el impacto de Ouviña en el vestuario. Víctor Luengo fue directo: "Gracias por haberte dejado la piel como jugadora en cada partido". Marie Gülich, por su parte, subrayó un aspecto más allá de lo deportivo: "La forma en la que juegas siempre me ha inspirado, eres mi base favorita, pero lo más importante es que estoy agradecida de tener tu amistad".
Esas palabras resumieron lo que Ouviña aportó más allá de estadísticas. Su influencia trascendió la cancha y marcó relaciones duraderas en el equipo.
Un adiós emotivo tras el regreso
Ouviña no jugó durante la temporada 2024-25 por motivos personales (su embarazo), pero se reincorporó a mitad de la última campaña para cerrar su historia. "Me habéis cambiado la vida", expresó la base en el acto de despedida, condensando en una frase el peso emocional de estos seis años.
Su partida marca el cierre de un ciclo dorado para el Valencia Basket femenino. Ahora queda por ver cómo el equipo afronta los nuevos retos sin una de sus piezas clave en el juego de ataque y en la estabilidad del equipo.