El Valencia actual no puede vivir sin José Luis Gayà. Es una evidencia que sobrepasa cualquier estadística que podamos analizar, porque va muy por encima de los números. Y es que en el fútbol, y que siga siendo así, las sensaciones siguen también pesando mucho, y aunque con Gayà no ganamos siempre, ojalá, lo cierto es que perdemos menos, y somos mucho más competitivos, que es la base para poder obtener buenos resultados.
Lleva sin jugar desde el 19 de mayo, hace justo hoy 4 meses, cuando entró en el minuto 61 del partido contra el Girona en Mestalla, justo el que se juega este fin de semana, y se tuvo que marchar roto en el 72. Se decidió que había que operar, poner el contador a cero y empezar de nuevo. Adiós a lo que quedaba de año, al arranque del siguiente, a la Euro que luego ganaría España y a la que no fue invitado como sí se hizo con Gavi...
Tiene que volver, hacerlo pronto y sobre todo fuerte, porque prefiero tener a Gayà 25 partido al máximo que 38 con problemas constantes que luego acabarán recortando con mucho esa cifra. Su concurso es clave, dentro y fuera del campo, y aunque ahora ayuda igual, está claro que no es lo mismo estar en el dique seco que al pie del cañón. Y el primero que lo tiene claro es él, y el segundo Baraja. Las desgracias se deben terminar ya, que han sido suficientes.