El Valencia hizo aguas en el Santiago Bernabéu a nivel defensivo, a partir de ahí llegaron las inseguridades en la plantilla y en el propio de entrenador. Baraja priorizó la solidez defensiva sobre otros aspectos, y aunque ha costado dar con la tecla, en los dos últimos encuentros el Valencia aprovechó el buen nivel de los centrales y el guardameta. Se puede personalizar en dos nombres, Diakhaby y Mosquera. El primero de ellos es un valor seguro en el corte, y aunque siga siendo un futbolista poco ortodoxo, sus errores garrafales ya no son una constante como en tiempos anteriores.
Ha formado una buena dupla junto a Mosquera que frente al Rayo vivió su mejor momento. Los madrileños crearon poco peligro y no hicieron trabajar a Mamardashvili. Las dudas se centran en el cada vez más irregular Paulista y en Cenk, el turco no termina de convencer y Baraja ha perdido la confianza en él como integrante de la zaga.
Desde su llegada al Valencia Baraja ha insistido en la solidez, y ésta solo llegará construyendo el equipo desde atrás. Si Mosquera continúa con su meteórico ascenso la defensa sigue trabajando de la misma manera llegarán más puertas a cero en 2024.