Meriton lo ha vuelto a hacer, parecía difícil que la propiedad fuera capaz de detrozar un proyecto que pintaba bien e incluso había llegado a conquistar un trofeo. El valencianismo era feliz en Sevilla pero desconocía que en pocos meses Peter Lim volvería a manejar los hilos de manera irresponsable, Marcelino García Toral y Mateu Alemany fueron por los aires. El resultado ya se puede ver, la entidad ha dado varios pasos atrás en el apartado deportivo y ahora se ve obligada a empezar de cero.
Pero la gran incógnita es precisamente esa, averiguar lo que quiere hacer Meriton con el club y el plan. Existen dos opciones: la razonable es aprender de los errores y crear una estructura que se asemeje en algo a la de las dos anteriores campañas. Si el club decide seguir improvisando y le da mando a gente que no destaca precisamente por entender de fútbol, el fracaso está asegurado. En pocas semanas percibiremos el camino elegido, el nuevo entrenador y los primeros fichajes marcarán la tendencia y serán la respuesta.
Lo preferible sería que fuera Peter Lim el encargado de dar explicaciones y hablar al valencianismo, pero eso roza lo utópico ya que el singapurense no tiene intención de hacerlo. Al menos se espera que el máximo accionista sea consecuente y haga que el club se recupere de la actual crisis. La temporada 2020-21 ya ha empezado en los despachos, sin Champions League pero con la ilusión de que el Valencia CF regrese muy pronto a la élite.