Cada victoria del Valencia de Voro (del que sigo pensando lo mismo, pero me alegra cada vez más que gane), sale más relucir la gran mentira de Cesare Prandelli, al que todo el mundo dio la razón cuando pegó la "espantà" de Mestalla dejando al club con el trasero al aire en el peor momento, y con el mercado de fichajes aún por abrir. Simone Zaza, ese muchacho grandote que debutó en Villarreal, no iba a venir, y ese mocoso del Mestalla, Carlos Soler, era demasiado joven como para llevar las