El 5 de mayo de 2002, la historia del Valencia Club de Fútbol dio un giro de 180 grados tras noventa minutos en La Rosaleda, una victoria por 0-2, con aquellos goles para la historia de Fabián Ayala y Fabio Aurelio, y un título de Liga que no se ganaba desde 1971. Aquel día en Málaga, una generación de valencianistas, o quizá dos, volvieron a ver cómo se conquistaba un torneo que parecía maldito, inaccesible.