28 de diciembre, como cada año, pero esta vez, a diferencia de siempre, no es momento de bromas. Al menos a juicio de quien suscribe, que tampoco verá mal que otros sí las hagan. Pero entiendo que hay decenas de miles de españoles, muchos de ellos valencianos, que ya no están con nosotros por una maldita enfermedad que está cambiando el mundo, y a los que debemos guardarles un respeto por ello.