El entorno del Valencia está ajustando cuentas, pasando a cuchillo a todos aquellos que no piensan de la misma manera. El asqueroso proceso de venta del club, en el que ahora parece que no participó nadie, ni un bando ni de otro, dejó larvada una guerra que ahora emerge. Y hay que ser imbéciles para caer en la trampa de avivar la llama de esa batalla, que sólo terminará con nosotros.