La minigira por Holanda y Bélgica ha dejado como conclusión que la gran diferencia entre el Levante de Juan Ignacio y el de Luis García será el trato del balón. El nuevo entrenador, fiel a su estilo, está dándole prioridad absoluta a la posesión y en los primeros partidos ya ha dejado claro que quiere que el equipo saque la pelota jugada desde la defensa y que no le haga ascos a moverla. En los entrenamientos, de hecho, prácticamente todo gira alrededor del esférico, incluido el apartado físico.