El Valencia volvió a tropezar y ya son cuatro encuentros sin conocer la victoria, el equipo se deja puntos y sobre todo transmite demasiada inseguridad. Ayer se tardaron casi 40 minutos en dar señales de vida en el partido y ofrecer una tímida sensación de peligro e iniciativa, hasta entonces solo acciones esporádicas como el inocente disparo de Gameiro. La primera mitad de los de Marcelino fue preocupante y nuevamente se vieron demasiados puntos de desconexión táctica entre las diferentes líneas.