El Villarreal llegó ayer a Hong Kong para iniciar su pequeña gira asiática. El equipo amarillo llegó muy cansado tras un viaje que duró unas 14 horas. Garrido se llevó a todos los disponibles de la plantilla menos a Mario, que se quedó con el filial groguet para ayudarles en la difícil tarea de certificar la permanencia en Segunda División.