La tortuosa venta del Valencia CF ha superado ya los últimos dos obstáculos que restaban. El pasado lunes la Generalitat dio su bendición a la operación. Este martes fue el turno para el Consejo Superior de Deportes.
La tortuosa venta del Valencia CF ha superado ya los últimos dos obstáculos que restaban. El pasado lunes la Generalitat dio su bendición a la operación. Este martes fue el turno para el Consejo Superior de Deportes.
El Consell se juega 47 millones de euros a corto plazo -y el doble si nos atenemos al vencimiento en agosto de 2015- en unas negociaciones que atraviesan un bache en los últimos días. Si Meriton y Bankia no alcanzasen un acuerdo, los tribunales podrían obligar al IVF a responder por el aval suscrito en 2009.
De cara a la opinión pública, la portavoz Maria José Catalá mandó este viernes un mensaje de tranquilidad: "La Generalitat no participa en las decisiones de transacciones entre entidades privadas", dijo respecto a Peter Lim y Bankia.
La oferta económica de mayor importancia no tiene por qué ser la ganadora del proceso. Así lo explicaba KPMG en un documento del anterior proceso que se revocó pero que vuelve a cobrar protagonismo estos días ya que se ha filtrado otro de similar índole en el que se marcan unas pautas o criterios básicos para la aceptación y valoración de una oferta.
Es un trámite para todas las partes pero, a su vez, se desprenden unas ganas inmensas de que se cumpla lo antes posible. La Generalitat Valenciana, a través de su Protectorado de Fundaciones, es el último obstáculo burocrático que debe superar la venta del 70,06% accionarial a Peter Lim. Y se espera su OK de forma inminente.
Peter Lim no quiere firmar hasta tener todo bien claro. Esa es la conclusión que sacan tanto en el Valencia CF, como en la Fundación Valencia CF y la Generalitat Valenciana. El magnate asiático quiere cerrar la venta siempre y cuando las garantías sean suficientes y, cuanto más indaga, más le preocupa la cantidad de cabos sueltos procedentes de la anterior gestión.
Si ayer les decíamos que Bankia no había contestado aún al borrador de venta que propuso la Fundación Valencia CF, parece ser que la razón no es otra que no estar de acuerdo. El que Amadeo Salvo no quiera entregar la información al VDR -Virtual Data Room- no hace sino mosquear aún más a una entidad bancaria que no quiere que le impongan condiciones.
No hay ruptura. Así lo ha confirmado José Císcar, vicepresidente y portavoz del Consell de la Generalitat Valenciana a quien no le consta que Bankia se haya desvinculado del proceso de venta. Sea como fuere, es una verdadera incógnita ya que de momento no hay postura oficial de las partes.
El Valencia Club de Fútbol, Sociedad Anónima Deportiva, es decir, todo el Valencia, está viviendo momentos de tensión extrema, quizá necesaria para terminar de una vez y para siempre con unos problemas que se arrastran décadas, y que alguna vez se tienen que acabar, como la deuda histórica, e histérica, con Bankia, que sin duda se aprovecha de la coyuntura para apretar, y que en esto se juega más de 300 millones de euros, el nuevo Mestalla, que debe concluirse porque es el futuro del club, y una es
La tortuosa venta del Valencia CF ha superado ya los últimos dos obstáculos que restaban. El pasado lunes la Generalitat dio su bendición a la operación. Este martes fue el turno para el Consejo Superior de Deportes.
Es un trámite para todas las partes pero, a su vez, se desprenden unas ganas inmensas de que se cumpla lo antes posible. La Generalitat Valenciana, a través de su Protectorado de Fundaciones, es el último obstáculo burocrático que debe superar la venta del 70,06% accionarial a Peter Lim. Y se espera su OK de forma inminente.
El Consell se juega 47 millones de euros a corto plazo -y el doble si nos atenemos al vencimiento en agosto de 2015- en unas negociaciones que atraviesan un bache en los últimos días. Si Meriton y Bankia no alcanzasen un acuerdo, los tribunales podrían obligar al IVF a responder por el aval suscrito en 2009.
De cara a la opinión pública, la portavoz Maria José Catalá mandó este viernes un mensaje de tranquilidad: "La Generalitat no participa en las decisiones de transacciones entre entidades privadas", dijo respecto a Peter Lim y Bankia.
Peter Lim no quiere firmar hasta tener todo bien claro. Esa es la conclusión que sacan tanto en el Valencia CF, como en la Fundación Valencia CF y la Generalitat Valenciana. El magnate asiático quiere cerrar la venta siempre y cuando las garantías sean suficientes y, cuanto más indaga, más le preocupa la cantidad de cabos sueltos procedentes de la anterior gestión.
La oferta económica de mayor importancia no tiene por qué ser la ganadora del proceso. Así lo explicaba KPMG en un documento del anterior proceso que se revocó pero que vuelve a cobrar protagonismo estos días ya que se ha filtrado otro de similar índole en el que se marcan unas pautas o criterios básicos para la aceptación y valoración de una oferta.
Si ayer les decíamos que Bankia no había contestado aún al borrador de venta que propuso la Fundación Valencia CF, parece ser que la razón no es otra que no estar de acuerdo. El que Amadeo Salvo no quiera entregar la información al VDR -Virtual Data Room- no hace sino mosquear aún más a una entidad bancaria que no quiere que le impongan condiciones.
No hay ruptura. Así lo ha confirmado José Císcar, vicepresidente y portavoz del Consell de la Generalitat Valenciana a quien no le consta que Bankia se haya desvinculado del proceso de venta. Sea como fuere, es una verdadera incógnita ya que de momento no hay postura oficial de las partes.
El Valencia Club de Fútbol, Sociedad Anónima Deportiva, es decir, todo el Valencia, está viviendo momentos de tensión extrema, quizá necesaria para terminar de una vez y para siempre con unos problemas que se arrastran décadas, y que alguna vez se tienen que acabar, como la deuda histórica, e histérica, con Bankia, que sin duda se aprovecha de la coyuntura para apretar, y que en esto se juega más de 300 millones de euros, el nuevo Mestalla, que debe concluirse porque es el futuro del club, y una es