diez años

Malditos penaltis

Corría el 23 de mayo del año 2001. El Valencia disputaba en Milán su segunda final de la Champions League de forma consecutiva. Todo era perfecto, el ambiente, el estado de forma del equipo y la experiencia de haber jugado ya una final. La cosa se puso muy pronto de cara cuando Gaizka Mendieta anotó un penalti en los primeros compases del partido. El equipo teutón apretaba y en una jugada muy dudosa llegó el empate gracias a un penalti por una supuestas manos de Carboni.

Malditos penaltis

Corría el 23 de mayo del año 2001. El Valencia disputaba en Milán su segunda final de la Champions League de forma consecutiva. Todo era perfecto, el ambiente, el estado de forma del equipo y la experiencia de haber jugado ya una final. La cosa se puso muy pronto de cara cuando Gaizka Mendieta anotó un penalti en los primeros compases del partido. El equipo teutón apretaba y en una jugada muy dudosa llegó el empate gracias a un penalti por una supuestas manos de Carboni.