“A Koné se lo van a llevar, casi seguro. La verdad es que yo, seguramente, también lo haría”. Lo dice, con la boca pequeña, uno de los técnicos del Levante, donde impera el pesimismo respecto a la posibilidad de que el marfileño evite la Copa de África. Y es que gracias a su resurrección en Orriols ha dejado de ser invisible para Los Elefantes. Nadie en verano esperaba que esta situación fuera posible.