Carlos Marchena, un líder y un referente del mejor Valencia de todos los tiempos cuando las cosas iban bien, y un símbolo cuando no fueron también, ya que él y Rubén Baraja metieron en cintura a un vestuario con algunos personajes indignos que estuvo a punto de bajar al equipo de bajar a Segunda por niñatos. Que incluso supo marcharse con estilo que pocos han tenido, y eso que fue "invitado" a irse por el entonces presidente Manolo Llorente, "si mi traspaso sirve para poner un solo ladrillo en el nuevo Mestalla, lo doy por bueno".