Cuando el Valencia comete errores, demasiado a menudo, el ruido es atronador. Cuando hace cosas bien, el silencio es abrumador. Incluso parece que sepa mal. Confundimos a los dirigentes con el club, y eso es no entender nuestra grandeza. Aquí siempre me acuerdo de mi padre. Yo no era muy inteligente cuando estudiaba, pero sí era constante. Era, eso sí, muy de letras.