Nadie del entorno del Valencia puede, ni debe, dar lecciones de valencianismo. Nadie va a enseñar a nadie cómo ser del Valencia, porque cada uno lo es de una forma, a su manera, y si no se llega a entender que todas esas visiones personales de la misma realidad son igualmente válidas, no habrá respeto, no habrá nada. Y entiendo que algunos viven mejor en ese conflicto, ellos sabrán la razón, pero el Valencia no es eso, nunca lo ha sido, y ojalá que nunca lo sea.