José María García es un tipo al que odié como oyente porque al Valencia siempre le dio de lado o de leches, dependiendo del momento, pero como periodista fue un maestro y un referente para toda mi generación, y muchos quisimos ser como él. Casi 15 años retirado y todavía llena auditorios para hablar de su libro, “Buenas noches y saludos cordiales”, del que he sido uno de los compradores y lectores.