Todos los fichajes, traspasos, cesiones, altas y bajas del Valencia 17/18, y todos los cambios profundos y estructurales del club, que se llevan produciendo desde el pasado mes de enero, y se llevan gestando desde octubre, no tenían ningún crédito entre la opinión pública valenciana. Ninguno. Es más, la creencia extendida, el dogma de fe que no tenía cuenta, era que Peter Lim "pasaba olímpicamente" del Valencia. Más aún, cuando Mateo Alemany dijo que no hacía falta vender para tener un gran equipo, las risas se escucharon en Nueva York.