Nunca he sido de Dani Parejo. De hecho, hasta hace poco más de año y medio, le tenía hasta cierta ojeriza. Es un de los pocos casos que recuerdo en el que un futbolista me ha ganado por lo personal y no por lo futbolístico. Cuando detectas a alguien con sentido de pertenencia en el Valencia, al menos eso me pasa a mi, es como si sintieras una debilidad que te hace mirarlo con otros ojos.