Mario Alberto Kempes ha lanzado un llamamiento directo a la afición del Valencia CF para que presione al propietario Peter Lim mediante el boicot económico. El exfutbolista sugiere no acudir a Mestalla y frenar las renovaciones de abonos hasta que el dueño muestre gestos reales de inversión en la plantilla.
La receta de Kempes contra Lim
El legendario delantero no quiso culpar a nadie más en la estructura del club. "No quiero que se metan ni con el técnico ni con los jugadores, ni siquiera con el 'staff'. El problema es la cabeza de la serpiente", afirmó Kempes, responsabilizando al máximo accionista de la situación que atraviesa el Valencia.
Kempes reconoce que Carlos Corberán probablemente ha solicitado incorporaciones y que la dirección deportiva ha intentado traerlas. Pero sin respaldo económico desde arriba, poco se puede hacer. Eso es lo que quiere visibilizar.
La propuesta de boicot económico
La estrategia que plantea Kempes es clara: "Abono ni uno ni medio hasta que diga: 'voy a poner dinero para que el Valencia mejore lo que tiene". Una presión desde la base que busca obligar a Lim a tomar decisiones.
Pero hay más. Kempes también propone algo aún más radical: no acudir a Mestalla. "He estado pensando en no ir a la cancha, que jueguen con la cancha vacía, a ver qué pasa, cómo le sienta", declaró. Un escenario que, de materializarse, sería inédito en la historia reciente del club de Mestalla.
El Valencia en caída libre
Las palabras de Kempes llegan en el peor momento. El equipo dirigido por Carlos Corberán ocupa una posición que marca el límite del descenso a Segunda División tras solo tres jornadas de la temporada 2026/27 de LaLiga. Los números son alarmantes y la paciencia se agota.
Ron Gourlay, el máximo responsable ejecutivo del Valencia, rompió su silencio tras siete meses sin comparecer públicamente. Su reaparición no ha calmado las aguas; al contrario, ha reavivado el debate sobre la gestión de Lim en la entidad che.
¿Volverá la presión de la afición?
La propuesta de Kempes resuena en un contexto donde la paciencia de la hinchada toca fondo. Queda por ver si la afición responde al llamamiento del mito del Valencia o si, por el contrario, mantiene su apoyo incondicional al equipo más allá de las decisiones de la propiedad.
Lo que está claro es que Kempes ha puesto el dedo en la llaga: sin inversión desde la cúpula, difícilmente el Valencia podrá revertir su situación en la clasificación. Y eso es lo que la afición necesita escuchar en voz alta.