Largie Ramazani no esconde su deseo de recalar en el Valencia CF. El delantero belga del Leeds United respondió con un directo «falta uno» a una publicación de Instagram de Javi Guerra donde aparecían él, Umar Sadiq y Jesús Vázquez. Un guiño que no pasó desapercibido y que reafirma el interés mutuo entre el jugador y el club de Mestalla.
La afinidad que une a Ramazani y Guerra
La conexión entre ambos futbolistas viene de lejos. Javi Guerra no dudó en expresar públicamente su deseo de que Ramazani fichara por el Valencia CF. «Ramazani era el compañero con más afinidad. Nos sentábamos juntos en el vestuario. Le he preguntado por cómo le va y su situación. Le publiqué en Instagram y se ha liado un poco. Ojalá se dé la situación de que pueda venir. Si lo tienes enchufado, puede dar cosas», explicó el centrocampista valencianista.
Esa complicidad en el vestuario es un activo real. No es marketing. Ramazani conoce el proyecto, conoce a sus compañeros y, lo más importante, sabe qué le espera en LaLiga. Eso reduce incertidumbres en cualquier operación de este calibre.
Valencia CF mantiene la puerta abierta
El Valencia CF tiene a Ramazani entre sus objetivos para reforzar el ataque, aunque la operación no entrará en su fase decisiva hasta que avance el mercado. La prioridad inmediata es otra: el lateral derecho sigue siendo la posición que reclama atención urgente en el organigrama de Rubén Baraja.
Ahora bien, si las piezas del puzle se acomodan en otras áreas, Ramazani podría cobrar protagonismo en las conversaciones. El Leeds United, por su parte, lo considera transferible. Al delantero le quedan dos años de contrato en Inglaterra, lo que abre un margen de negociación interesante.
Señales desde la distancia
Que un futbolista comente «falta uno» en redes sociales puede parecer anecdótico. Pero en el contexto actual del mercado, esos guiños públicos tienen peso. Ramazani no lo hace de forma casual. Conoce el alcance de sus palabras y sabe que el aficionado valencianista está atento a cada movimiento.
El mercado de verano apenas acaba de arrancar. Quedan semanas para que los movimientos tomen forma. De momento, lo que hay es deseo mutuo, una buena base para que, cuando llegue el momento, las negociaciones fluyan sin fricciones.