El Valencia Basket cierra la temporada más exitosa de su historia y abre, al mismo tiempo, el verano de mayor incertidumbre en su plantilla. Campeones de la Liga Endesa y de la Supercopa, y clasificados por primera vez para una Final Four europea, el club taronja afronta ahora una reconstrucción casi total en las posiciones de base, escolta y alero.
Solo Omari Moore y Álvaro Cárdenas siguen en la guardia
De los siete jugadores que han ocupado las posiciones de base y escolta durante la campaña, únicamente Omari Moore y Álvaro Cárdenas tienen garantizada su continuidad. El resto, uno a uno, pone rumbo a otras ligas.
Jean Montero firma por el Olympiakos previo pago de su cláusula de rescisión, cifrada en 500.000 euros. Brancou Badio hace el mismo viaje a Atenas, pero con destino al Panathinaikos, que desembolsará 1,5 millones de euros para hacerse con sus servicios.
Darius Thompson, por su parte, jugará la próxima temporada en Milán. Isaac Nogués, con escaso protagonismo en este ejercicio, buscará un destino donde pueda sumar minutos de manera regular.
Pradilla, en el punto de mira del Real Madrid; De Larrea, rumbo a la NBA
Y si la sangría en la guardia ya es considerable, el panorama en las posiciones de alero y ala-pívot no es mucho más tranquilizador. Jaime Pradilla tiene al Real Madrid encima, dispuesto a activar su cláusula de rescisión. Una pérdida que, de confirmarse, dolería especialmente en la Fonteta.
Sergio De Larrea vive su propio sueño americano. Elegido en el draft de la NBA, fue posteriormente traspasado a los Dallas Mavericks, la franquicia texana que ahora apuesta por él. Un salto que el propio club no puede —ni debe— frenar.
Xabi López-Arostegui también deja su hueco en el ala. Braxton Key, cuyo contrato ha finalizado, firmará por el Fenerbahce. Y el futuro de Matt Costello, con contrato igualmente expirado, sigue sin resolverse a cierre de esta información.
El reto de construir sin desmantelar la identidad
Reconstruir una plantilla de este calibre no es tarea sencilla. El Valencia Basket parte de una posición de fuerza —campeón, con crédito europeo y con músculo económico para moverse en el mercado— pero la lista de bajas es larga y, en algunos casos, difícil de compensar con un solo movimiento.
El cuerpo técnico y la dirección deportiva tienen por delante un mercado de fichajes que será determinante para saber si este verano supone un punto de partida o un paso atrás. Queda por ver si el club es capaz de retener la esencia de un equipo que ha escrito historia.
La pretemporada se acerca. Y con ella, las respuestas.