“Es que los jugadores del Valencia salen de forma indiscriminada y no se cuidan”. Voy a abrir un melón delicado, mucho, que ya se está tratando estos días, y en el que seguramente voy a tener en contra a la mayoría de la gente, que tampoco es algo que me coja de nuevas, ni mucho menos.
Los jugadores del Valencia, y de todos los equipos, salen siempre, es decir, cuando ganan y cuando pierden, porque al final son chavales jóvenes, es el momento de su vida en el que se hacen esas cosas y, siempre dentro de un orden, es también lo que toca.
Y no, no digo que tengan que salir y ponerse como las grecas cada vez, que ni calvo ni tres pelucas, pero el hecho de cenar por ahí, de tomarse una copa, de tener entre 20 y 30 años en definitiva, no sólo es bueno, sino también recomendable.
Y parto de muchas cosas, como que el fútbol es el deporte menos deporte que existe, sin duda, y también donde se dan las paradojas más salvajes, porque el mismo jugador, si el equipo va a arriba, ve cómo cualquier aficionado le invita a todo, y si va abajo, quieren romperle la copa en la cabeza.
Y eso, sencillamente, no puede ser así. Y como en todo grupo de personas, los habrá de un palo y de otro, y más inteligentes y menos, pero ponernos ahora a hacer una caza de brujas con algo que es así, ha sido toda la vida, y seguirá siendo así, lo veo como otro paso más, dado por nosotros mismos sin necesidad, hacia el abismo. Y no pretendo que nadie esté de acuerdo conmigo, sólo es mi opinión.