Que el Valencia de Baraja sea séptimo en la jornada 30 es un puñetero milagro. Que no valoramos. Hace 9 meses nos dábamos por descendidos, y ahora, hoy, dormimos en Europa. Sin apenas fichajes, con un equipo lleno de niños. Pero con el Pipo. Valoremos lo que tenemos. Y no lo vamos a hacer, cosa que me molesta, que no entiendo, que no me entra en la cabeza. ¿Que hemos jugado mal en Granada? Pues sí, seguro, y que el encuentro haya acabado en victoria es casi increíble. ¿Y no lo fue el empate a cero del Mallorca?
Confieso que llevo un cabreo enorme desde hace unos días bastante grande, porque los ataques recibidos desde el sábado no se sostienen. Baraja ha hecho mucho mejor a un grupo de jugadores, ha conseguido formar un equipo, les ha hecho creer, y todo ello sobreponiéndose a mil problemas, a un entorno encabronado con la propiedad, lesiones, ausencia de fichajes, salidas de titulares en el mercado de invierno. Y un montón de críos.
Decir estas cosas parece que sea poner excusas, que sea justificarse no sé muy bien la razón. Y no, para nada, porque al final no hace falta que nadie dé la cara por Baraja, sólo faltaba eso a estas alturas. Sólo quiero que todos pongamos en valor qué somos hoy, repito, hoy, y qué ha conseguido Rubén que seamos. No hay que celebrar nada, en absoluto, pero no rasgarnos las vestiduras como estos días atrás, porque ha resultado insoportablemente molesto.