José Luis Gayà Peña, one club man en el Valencia, y futura lona de Mestalla. Siempre lo he pensado, y ahora un poco más. Cuando hace unos meses me preguntaban qué iba a pasar con Soler y con Gayà, mi respuesta es que no veía a los dos quedándose (aunque hubo un momento en el que sí lo vi posible), y que no tenía duda que si se quedaba uno, ese iba a ser el de Pedreguer.
A nivel contractual estamos hace semanas, es decir, el 30 de junio de 2023 se termina su relación con el Valencia. Pero las conversaciones entre el club y sus agentes han avanzado de forma importante, porque la voluntad del jugador está muy clara, y si todo va como esperamos, se anunciará en breve que Gayà sigue en su casa muchos más años.
Cumplió 27 el pasado mes de mayo, y si amplía 4 ó 5 campañas más, que será lo normal, se irá bastante por encima de los 30, lo que casi equivale a que se quedará aquí para siempre. Eso será lo siguiente, pero ahora estamos en el presente. Después del partido en Vallecas, asistimos a una serie de faltas de respeto con el capitán que no tenían base y que no se podían consentir.
Se le dijo de todo por tener un mal partido, como si no tuviera derecho a tenerlo, o como si no fuera un factor a tener en cuenta que no pudo jugar las 4 primeras jornadas por una sanción injusta y salvaje.
Contra el Celta, y puede estar mucho mejor, vimos a un Gayà que se pareció mucho más al que todos conocemos. Pero el proceso es normal, es así, y no se puede correr más porque es imposible. Respeto y confianza, y un poco de memoria, que de eso nunca parece que vayamos sobrado.