El Valencia lleva 8 años sin ganar al Atlético de Madrid del Cholo, ni en Mestalla ni fuera. Fue el 4 de octubre de 2014, en casa, y por 3-1, con una primera parte brutal de los de Nuno, y luego, como siempre sufriendo un poco, ya que Diego Alves paró un penalti con el 3-1 ya en el marcador.
Desde aquel día, algún empate y muchas derrotas, pero muchas, y casi siempre la sensación de que están muy por delante de nosotros. Lo del año pasado fue especialmente extremo. En Mestalla perdíamos 1-3 cuando faltaba muy poco, y dos goles de Hugo Duro nos dieron un punto que no esperábamos.
En el Wanda, en el minuto 80 ganábamos 0-2, y terminamos cayendo 3-2 de una forma muy dura que luego pasó factura a otros niveles. Pero nunca les ganamos, da igual lo que hagamos, y ni siquiera el equipo de Marcelino logró romper con esa especie de maldición, sumando dos empates y dos derrotas.
El de hoy no parece el mejor día para ganar, o sí, porque esto es fútbol y nadie lo controla, pero está claro que el valencianismo quiere disfrutar de su equipo, lo quiere llevar en volandas, y cuando a eso le añades que en el verde hay materia prima como para pensar en poner en problemas al rival, la mezcla que sale, por lo menos, invita a cierto grado de optimismo, sin euforias, claro.
Mi hija tenía apenas 2 meses cuando ganamos a esta gente la última vez y ahora ya tiene 8 años cumplidos. Como broma ya está bien, y debemos terminar cuanto antes con esto, que sería muy importante por muchas cosas, que este tipo de cosas cambian a favor muchas dinámicas.