No se puede decir que la salida de Anil Murthy haya sido una sorpresa, era lo más razonable después de que el presidente hubiera conseguido poner de acuerdo casi a la totalidad de la afición. El presidente llegó a 2022 con paso firme pero una imagen ya muy debilitada, seguía la censura en redes sociales y en las calles su figura generaba animadversión entre el valencianismo. El mercado de fichajes fue todo un tira y afloja con el técnico, definitivamente la relación entre ambos se debilitó.
Nadie hizo partícipe a Anil del éxito de llegar a la final de copa, era como si plantilla, técnico y aficionados fueran parte de un Valencia muy diferente al que comandaba Meriton. Obviamente la comunión de Sevilla también quedó clara y con ella la unanimidad en contra de Meriton. Pero el mes de mayo fue un carrusel de acontecimientos a los que finalmente Anil no ha podido hacer frente.
Los audios fueron la gota que colmó el vaso: Jugadores, instituciones, políticos y periodistas fueron señalados por Anil, y la polémica coincidió con una protesta que esta vez sí, tuvo impacto en la prensa internacional. Lim necesitaba a un parachoques en Valencia y definitivamente Murthy dejó de serlo, era demasiada la tensión que generaba su futuro y esta semana el propietario dijo basta. La salida de Anil Murthy se ha hecho esperar pero en 2022 el presidente no puso mucho de su parte para intentar tender puentes.