En el Valencia, todos los que formamos parte del club, que somos muchos, debemos hablar y no callar. Por desgracia para nosotros, nuestro margen de acción es el que es, por mucho que nosotros queramos que sea de otra forma, pero las cosas son así. No vamos a entrar en el debate absurdo del “ponlos tú”, porque ninguno de nosotros (que se sepa), tiene el dinero suficiente como para sentarse con Peter Lim y hacerle una oferta seria por sus acciones, con lo que nuestro papel en esta historia debe ser otro. Aquí podemos tener también distintos puntos de vista, que eso no significa que sea mamador de nadie (otro de los pecados graves del entorno, que parece que si no vas con el insulto por delante es que te parece todo bien, y eso no es así de ninguna manera).
La protesta permanente tiene el recorrido que tiene, tampoco nos podemos engañar con eso, pero lo que está muy claro es que no podemos quedarnos quietos, y mucho menos en silencio. Es pegarse contra una pared en muchos casos y en muchas cosas, pero es lo que nos queda, lo que de verdad está a nuestro alcance, más allá de la agrupación de acciones en Libertad VCF, algo que yo mismo he hecho, pero que desde hace algún tiempo me genera demasiadas dudas porque su deriva, a quien suscribe, no le gusta ni tampoco la entiende. Aunque todo pasa por el Valencia, por Meriton, porque de verdad se muevan, incluso por delante de hablar. Primero porque Murthy ahora mismo sería hasta contraproducente para la entidad, ya que se podría tener un buen plan, que explicado por él puede convertirse hasta en un problema.
Lo suyo sería actuar primero y comentar después, o incluso ni hacerlo, porque sólo vamos a creer en lo que veamos, y siempre con dudas, porque con esta gente nunca se sabe, ya lo tenemos claro. Si no hacen lo que deben, a todos los niveles, estamos muertos en la orilla, y ellos los primeros, aunque da la sensación de que les importa relativamente poco, por no decir nada. Ese es el problema del descrédito absoluto que tiene la entidad, que no se levanta ni se remonta, y en un momento en el que se tendría que tener el vínculo más fuerte que nunca. Se han metido, nos han metido, en un callejón sin salida, y vamos a ver cómo lo podemos capear, que no va a ser nada sencillo.