El punto de inflexión clave del año para el Valencia es ahora mismo. La racha de partidos que lleva sin perder, que se eleva a 6, lo cerca que empieza a ver las plazas europeas más allá de las primeras jornadas, y las sensaciones que va dando un grupo que se hace más fuerte con todo lo que le va sucediendo, bueno y malo. Ganar el derbi, más allá de la rivalidad de la ciudad, supondría, a falta de un partido para terminar la primera vuelta (contra el Espanyol el día de Nochevieja), quedase muy cerca de los puestos de arriba, y eso, conforme estaban las cosas en verano, ya es un refuerzo positivo de una magnitud que no podemos imaginar.
Vendrá momentos duros y complicados, y quién sabe si otra mala racha de resultados, que todo es posible, pero lo que deja claro este equipo, y lo que llevamos de competición, es que cuando estamos todos no somos nada malos, y que si el señor Peter Lim decidiera apostar en enero, podríamos ser incluso más optimistas. Pero ese mercado de fichajes está por venir, y tenemos que vivir el presente. Y eso pasa por ir a por todas al Ciutat, por ser el equipo que estamos demostrando, incluso en muchos duelos que no hemos ganado, creciendo en confianza, en juego y en prestaciones.
Soy de los que sigue pensando que el objetivo debe seguir siendo competir mejor cada semana, y por eso, el encuentro es mucho más especial, y no por ser contra el vecino, que eso simplemente es una circunstancia. Hay momentos en los que podemos y debemos exigir un punto más, porque la ambición es parte del crecimiento, y por eso insisto en que ganar hoy es mucho más importante, trascender. El momento del año es ahora, y si ganamos, habrá muchos más de aquí al próximo mes de mayo.