El tiempo de Meriton en el Valencia ha terminado, y pase lo que pase de hoy hasta que se vayan, nada va a hacer cambiar la opinión que tiene de ellos el entorno del club. Se podría ganar la Liga con 30 puntos de ventaja, cosa me temo que poco probable, y el ambiente social en contra de Peter Lim intuyo que sería muy similar al que tenemos ahora mismo. Esto es un hecho, que al menos quien suscribe nadie discute, y que tampoco veo que haya un sector, amplio o pequeño, que vaya en contra.
Otra cosa es que el relato necesite enemigos y se creen, porque contra alguien habría que pelear, pero eso no pasa de un mero hecho quijotesco, convirtiendo molinos de viento en gigantes que quieren dar garrotazos a diestro y siniestro. Y en esa nebulosa de cosas entra el tener razón por encima de cualquier cosa buena, o al menos no negativa, que le pueda pasar al Valencia. Y entonces es cuando se nos va la cabeza. Me niego en rotundo a celebrar como buenas noticias aquellas cosas que son simplemente parte de la obligación de Meriton como gestores del club. No he visto a nadie pedir que se saque el autobús para celebrar que Lim aplaza los cobros de los préstamos.
La marciano era que lo hiciese, no lo contrario. Pero cuando poco a poco van cayendo las verdades que se nos han dado por absolutas respecto al negro futuro debo entidad (este cobro del máximo accionista o la caducidad sin más prórroga fe la ATE) y no se cae en causa de disolución (obviamente, tampoco hay nada que celebrar), hay a quien no parece venirle del todo bien, y es evidente. De nuevo vale más aquello de tener razón o el “ya te lo dije yo”, que lo que realmente ocurre. Y eso, que nadie se confunda, es muy malo para todos y no habla especialmente bien del entorno que formamos.