Si el Valencia quiere estar arriba en la Liga, lo primer que debe hacer es cerrar su portería. Esto es una regla universal, que da igual que el entrenador sea Javi Gracia o Rafa Benítez, porque se ha de cumplir de forma más que escrupulosa. El equipo lleva un año sin dejar la puerta a cero en partido lejos de Mestalla en Liga. Fue el 28 de septiembre, en Bilbao, donde se ganó 0-1 con tanto de Deis Cheryshev. No se ha vuelto a dar el caso, y no sólo eso, sino que desde diciembre, contra el Levante, no se consigue la victoria a domicilio.
Estas dos claves son esenciales para explicar muchas cosas, pero sobre todo para tener claro el camino de cara a hacer un buen año. Y no hablamos de objetivos, no seamos tan atrevidos en este momento. Se tiene que cortar la sangría de goles, al menos los evitables. Y los dos que nos hizo el Levante lo son. No por la ejecución, porque Mortales está brillante en ambas acciones, sino por cómo se llega a esa situación.
Pérdidas en el centro entro del campo, indolencia en las marcas, demasiadas facilidades para llegar al área, para disparar… cuando a jugadores de Primera les deja hacer ciertas cosas, te pasa esto. Si alguien te pega un zapatazo de 40 metros y te la clava por la escuadra, se aplaude. Pero lo demás no te puede pasar. No te puede volver a pasar, que ya lo hemos visto y sufrido demasiadas veces en el último año de fútbol.