Todos los fines de semana tenemos en marcha una guerra de niños a cuenta de los fichajes del Valencia del verano pasado… que no fueron. Y en esa guerra, por llamarla de algún modo que se pueda entender sin llegar a ser maleducado, sí que se ve de forma nítida que hay dos bandos muy claros, y ninguno es el Valencia. Los que ponen “a parir” a Denis Suárez son anti Marcelino sin condiciones, por encima de los éxitos que se obtuvieron y del criterio que se empleara para alcanzarlos. Los que ponen del mismo modo a Fekir son los anti Peter Lim y Jorge Mendes, que aprovechan cualquier circunstancia para atizar al dueño y al agente. Y encima los dos están haciendo un año horrible y sus equipos ocupando puestos de descenso, con lo que el show es constante y permanente.
Y uno, que se va haciendo mayor, y no con ello cascarrabias sino alguien que intenta evitar conflictos, se da cuenta que la guerra es sin cuartel, no caben los prisioneros, y por encima de todo está el “tener razón”, aunque por un lado la puedas tener y por el otro la pierdas. Porque lo de apoyar sin fisuras al actual entrenador y a la plantilla más allá de filias y fobias es algo que tenemos descartado, no sea cosa que nos vaya a dar a todos un ataque de sentido común y no nos recuperemos hasta Navidad. Si ambos jugadores y sus equipos siguen como van, que tienen mala pinta, todo apunta a que el sainete durará todo el año… y no habrá servido para nada, dicho sea de paso. Y sí, podemos incluir también a Rafinha, pero aquí nos cortamos más porque estaba Eugenio Botas de por medio, ¿no?