El Valencia no puede renunciar al “fichaje” de un “jugador” básico, ya no sólo para la final de Sevilla, sino para cada partido que dispute el equipo, en Mestalla o fuera. Y es que la pérdida de la Curva Nord equivale a eso, a que un futbolista clave para Marcelino no puede jugar. O dos, porque su fuerza, de la que se contagia siempre el resto, porque ellos tiran del estadio y no al revés, pero tampoco debemos perder la perspectiva de las cosas. Sus reivindicaciones me parecen perfectas, y puede coincidir con todas o casi todas, pero hay algo en lo que no puedo estar de acuerdo: el Valencia está por encima de todos, y dejar de animar al equipo de tu alma nunca puede ser la respuesta a un problema.
El Valencia pierde un activo indispensable https://t.co/1gfNQBrV0o
— locos por el fútbol (@locosvcf) 2 de abril de 2019
Es un tema que viene coleando tiempo, mucho tiempo, sin duda demasiado. No sé cómo se debe arreglar, porque incluso llegué a mediar entre las partes hace varios años y casi salgo trasquilado de aquello. Pero el Valencia necesita a la Curva y la Curva necesita al Valencia porque es su razón de ser. Y hay más socios y accionistas que son tan legítimos como cualquier otro para ir a una final, o no hacerlo. Hay que que tener en cuenta todas las sensibilidades, pero respetar también a todo el mundo, colectivos y personas individuales, porque todos tenemos los mismos derechos, todos. Y si se me apura, también las mismas oblogaciones: el Valencia.