Ni Ferran Torres era tan malo como algunos querían hacer ver hasta hace apenas unas horas ni ahora es el mejor extremo de la historia. Antes y ahora es un chaval de 18 años que necesita jugar, acumular minutos, coger confianza y sentirse importante, para poder rendir. Y esa es la ecuación, la resolución de todos los problemas. Jugando, unos días mejor y otros días peor, es como se hará futbolista profesional. Cuando ha tenido 90, sí o sí, ha ido de menos a más, porque hasta la segunda parte no andaba bien, en todo el año no lo ha hecho, pero sabedor de que el partido lo terminaba, de que iba a seguir jugando, se hizo al choque, tomó su lugar, y acabó siendo un vendaval y hasta marcando un gol, que siempre viene bien.
Ferran Torres, el Valencia, el futuro y el presente https://t.co/HolWBYWdCj pic.twitter.com/1hfo38Qc98
— locos por el fútbol (@locosvcf) 15 de enero de 2019
Con Ferran se han hecho cosas mal, como no obligarle a jugar con el filial todo el curso pasado, al menos hasta junio, pero eso ya está hecho y no tiene vuelta. Se intentó que tuviera minutos en la primera plantilla, pero Carlos Soler y Daniel Wass están por delante, y lo van a seguir estando, al menos de momento, lo que le tendrá sin minutos. En Vigo no saldrá de comienzo, salvo sorpresa, y dependiendo de cómo vaya el partido, quizá ni juegue. Sí, la realidad es lo que es, por eso es la realidad. Si decide no salir en este mercado a jugar nos puede costar caro a todos, y ya hemos visto de lo que puede llegar a ser capaz con confianza y minutos, muchos.