“Ganar la Liga al Madrid o al Barcelona a 38 jornadas es casi imposible”. Son palabras de Marcelino García Toral, sabias y sensatas, porque decir lo contrario sería una locura, y porque además, es la pura verdad. Pero me gusta el matiz, quizá casi invisible, que le da el técnico asturiano a la frase. No sé si a propósito o simplemente como coletilla, aunque como esta historia es mía y sólo mía, voy a pensar que lo hace de forma consciente. Ese “casi”, siempre que yo no esté loco, es una puerta que nadie cierra, porque sí, llevarse a esos dos aviones supersónicos por delante al mismo tiempo sólo ha pasado 4 veces en 33 años, es decir, no tiene pinta de ser fácil, pero…
Hay un tema que va más allá de si el Valencia puede ganar la Liga o no, y es la ambición de conseguirlo. Los equipos campeones no son necesariamente los ganadores, porque ganar sólo lo hace uno, y competir como animales lo pueden hacer varios. Si en la jornada 38 el equipo está entre los 4 primeros, habría que tirar de hemeroteca y leer qué pasaba en julio y en muchas semanas de agosto, cuando no había ni equipo, y todo era pesimismo y negatividad. Me gusta el casi, porque significa muchas cosas, o al menos así quiero verlo el resto del año, que será la mejor manera de poder conseguir los objetivos que se ha marcado el equipo, el club, que tampoco van a ser nada fáciles por muy bien que vaya todo ahora.