Anil Murthy es el presidente del valencia, elegido por el dueño del club, y puesto ora suplir a Lay Hoon Chan y terminar con ese déficit de cercanía que tenía el proyecto Meriton desde casi el principio. Durante meses ha estado conociendo el entorno del club, a su gente y a sus gentes, y en eso ha tenido mucho que ver Damiá Vidagany, que le fue presentando uno por uno a todos, que le explicó cómo somos y cómo pensamos, y cuyo pago fue un cese fulminante sin consultar a nadie que dejó a todos más que sorprendidos. Esa decisión es de Murthy, y el tiempo dirá si acierta o no, pero desde luego, y no me pienso tapar, estoy en total desacuerdo con la misma. Y si un día tengo la oportunidad de tomar ese café que suspendí en su día para más adelante, será lo primero que le diga.
Lo segundo será que elija bien a sus amigos. Que los analice bien, que no se deje llevar, en definitiva, que no se fíe. Está cometiendo errores de principiante que se notan a la legua, pero se debe equivocar para aprender. Buscarse a determinados amigos como aliados en un fallo terrible, porque cada día pedirán más y más, y un día la SER no tendrá una exclusiva, y entonces Murthy lo entenderá todo. Ha pasado con cuantos personajes han desfilado por el Valencia en los 23 años que llevo en la profesión, y tengo claro que en esto no se hacen excepciones de ninguna clase.