El Valencia vive un período dulce en lo deportivo, las cuatro victorias consecutivas permiten soñar con cotas mayores pero hay que estar alerta. Ya vimos tras la derrota ante el Celta que basta muy poco para que el entorno más tóxico salga a flote y comiencen los señalamientos hacia jugadores y aficionados. Es parte del fútbol aunque en Valencia todo es más volcánico, con mayor motivo en la actual época de trinchera que vive el club.