Amadeo Salvo, presidente sin freno

El valencianismo debe tener TODA la información, no parte

Amadeo Salvo / lainformacio.com

Amadeo Salvo, presidente del Valencia elegido por… elegido en junio, que en 7 meses ha dado un giro a todo lo que pregonaba al comienzo, cambiando en ese tiempo de entrenador, de director deportivo, de delantero estrella, de discurso, de color las gradas de Mestalla, de buscar refinanciación a buscar la venta (trayendo él al comprador), de ser delfín de la Generalitat y Bankia a ir contra ellos, se ha lanzado de forma definitiva a una carrera cuyo final no se atisba, pero en ningún sentido.

Como siempre, en el Valencia debatir se convierte en algo extremo, en pelea constante, en enfrentamiento. El club adolece de pausa, de control, de autocrítica, desde hace muchísimos años, y en el asunto de la “venta”, que no es tal del todo, hay más de lo mismo. Y movilizar al valencianismo para que se ponga en pie de guerra sin todos los datos, sin información de todos los bandos, simplemente en una huída hacia adelante, ni es prudente ni recomendable.

El valencianismo, con TODO EL DERECHO DEL MUNDO, tiene motivos para estar irascible, enfadado, cabreado, cansado de todo, harto de todos, pero ese caldo de cultivo no se debe usar para manipular, sino para darle, por una vez en la vida, luz, y también por vez primera, no hacerle ignorante, de gorra y bufanda, y a tragar con todo. Esos tiempos, o se acaban, o jamás se crecerá, así de sencillo.

Ha pasado en 10 años de tener el mejor equipo del mundo a ver a todas sus estrellas vendidas, de jugar la “champiñones económica” a sólo poder fichar jugadores de futuro, de pelear por títulos a soñar con ser cuarto. Es un proceso durísimo, injusto, y además, envuelto de mentiras, de engaños. Pero porque las cosas se hayan hecho de una forma hasta hoy, eso no tiene porqué seguir así.

Se está demonizando a Bankia. Y me parece curioso. El Valencia lleva el tren de vida que lleva estos últimos 20 años gracias a Caja de Ahorros de Valencia primero, a Bancaja después, y en el último tramo a Bankia. Ha dado préstamos, pólizas de crédito, intereses bajos, facilidades… ¿Que ha hecho negocio con el Valencia? Qué duda cabe, pero a ver a cuantos valencianos que lo han necesitado, se les han dado tales privilegios. A nadie.

Y que ahora quieren recuperar lo que es suyo, que por cierto, en parte, tienen en el aire, ¿a quién le extraña? Bankia concedió un préstamo de casi 80 millones de euros en 2009 a la Fundación. Llorente y Olivas, entre otros, están ya explicando a un juez este préstamo, que era “para salvar el Valencia”. Se engañó al valencianismo, de forma cruel. Y muchos participaron de aquello, muchos que hoy se rasgan las vestiduras. Esos barros traen estos lodos, porque casi 5 años después, la Fundación sólo ha devuelto 1,2 millones de euros. Una puñetera vergüenza de la que Manolo Llorente es el gran responsable.

Bankia ha hecho negocio, ha ganado dinero, desde luego, pero el Valencia, cualquier dirigente del Valencia, cualquier valencianista no manipulado, tiene razones para cargar contra muchas cosas, contra muchas personas, pero no contra el banco. Al menos no sólo contra él. Los gestores, desde Juan Soler hasta Amadeo Salvo, no han sido capaces de darle una solución, no lo han sido. Y que Bankia quiera cobrar, como cualquiera al que se le debe algo, es lo normal.

¿Que todos están buscando comprador/inversor de su cuerda? También es normal, lógico, muy humano que diría un amigo. Que el valencianismo está confundido, enfadado, y manipulado, al menos intentando manipularle, tan cierto como que estás leyendo esto. Pero eso es inconcebible, y parte de la base más simple: esto es, por desgracia, una SAD, y ya van más de 20 años sin querer cumplir las reglas ni aceptarlo.

Aquí mandan las acciones, los accionistas que las poseen. Y todo lo demás son cuentos chinos, fuegos artificiales baratos. Aurelio Martínez, que ahora mismo ni se habla con Amadeo Salvo, algo seriamente preocupante, es el real dueño del club, como presidente de la Fundación que tiene el más del 70% de las acciones. Él, y nadie más que él, es el que manda, porque al presidente del club lo elige un consejo, al que colocan las acciones. Y eso llevamos 2 décadas sin querer verlo.

Y por último, aunque esto puede ser tan largo como se quiera, está el tema de la venta/inversión. Veamos, Si la deuda con Bankia, por las hipotecas, son más de 200 millones de euros, y la compra de las acciones, más del 51%, cuesta 80 negociables, el inversor/comprador, ¿qué querrá hacer? ¿O acaso se ha elegido a un tonto con dinero para hacer la voluntad del que lo traiga? ¿De verdad que esto no se entiende? Pues valga el juego de palabras, no entiendo que no se entienda.

Amadeo Salvo se ha lanzado a una carrera complicada. El viernes ha citado a todo hombre, animal o cosa a acudir a Mestalla para darle explicaciones, ni él sabe muy bien de qué. Y serán explicaciones parciales, puesto que, a día de hoy, sólo sabe lo que ofrecía Peter Lim, y no los demás. Si yo fuera Salvo y me importara el Valencia, habiendo traído a alguien, gane o no, habiendo cumplido con mi labor, me preocuparía muy mucho por llenar el campo el sábado contra el Espanyol y ganar el partido, porque a todo esto, de fútbol no se habla nada. Nada en absoluto, pero la UEFA, ya no la Champions, está a 9 puntos, y el descenso a 8.

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