El Valencia no se muere, ya está bien. Lo digo enfadado, pero con absoluto respeto para todos aquellos que piensan los contrario, que insisten cada día en ello, que lo dicen como si de verdad lo estuvieran esperando. El Valencia no se está muriendo porque es un sentimiento heredado de padres a hijos que nunca ha tenido que ver con dirigentes, y si se me apura, ni con entrenadores ni jugadores. Porque es mucho más que eso, mucho más grande, mucho más trascendente.